Demandan a periodista por CLP $90 millones tras dañar motor de un Porsche 917

El probar vehículos siempre lleva el riesgo de tener algún accidente y dañar un auto que no es tuyo. Si bien con autos nuevos la gran mayoría de las veces hay algún tipo de seguro para estas situaciones, cuando se prueban autos particulares, sobre todo exóticos, clásicos o que ya no se fabrican, no se toman mayores compromisos que algún acuerdo de palabra o algo por el estilo.

El probar vehículos siempre lleva el riesgo de tener algún accidente y dañar un auto que no es tuyo. Si bien con autos nuevos la gran mayoría de las veces hay algún tipo de seguro para estas situaciones, cuando se prueban autos particulares, sobre todo exóticos, clásicos o que ya no se fabrican, no se toman mayores compromisos que algún acuerdo de palabra o algo por el estilo.

Algo así sucedió en este caso. En el año 2009, el periodista freelance y ex piloto de carreras Mark Hales quería hacer una comparación entre un Ferrari 512S y un Porsche 917, avaluado en 2 millones de dólares. El previo acuerdo al que habian llegado era que si ocurría algún daño mecánico en los autos, los gastos de reparación correrían por cuenta de los dueños, pero si Hales chocaba, él pagaba la reparación.

Y así fue. Hales reventó el motor del exótico Porsche, ya que de acuerdo a la historia, lo sobrerevolucionó hasta las 8200 rpm, siendo que el dueño le había advertido que no pasara de las 7000.

En el juicio Hales trató de defenderse diciendo que la caja tenía un problema, que al pasar cambios la caja saltó y metió una marcha equivocada, y eso hizo que las revoluciones se dispararan. Por supuesto el dueño del auto negó toda posibilidad de que eso fuera cierto.

Finalmente el veredicto obligó a Hales a pagar por las reparaciones del motor del Porsche y los gastos legales del dueño del vehículo, cifra equivalente a unos 179 mil dólares (casi 90 millones de pesos) A eso hay que agregarle los costos de su abogado, de unos 70 mil dólares.

Asi que por eso que lo más probable es que no veamos aquí alguna prueba de los exóticos que andan circulando por Santiago, a menos que sean conducidos por sus propios dueños. Como dicen, en lo ajeno reina la desgracia, y esas cifras son para asustarse.

Fuente: Jalopnik

powered byDisqus